ISMAEL ARANDA POVEDA



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Vida y milagros
Cartago, 1976. Poeta, músico e ingeniero costarricense.  Participó en las publicaciones colectivas: Esporas (Libro digital, 2002) y Gritos Viejos, Voces Nuevas (Libro impreso, 2004) con el Círculo de Poetas Paraiseños.  En 2006 produjo el disco de música original Rasgos acompañado por el grupo Dëlyë. En 2011 publicó en solitario el libro Brebajes con la Editorial Germinal. En el plano musical/poético ha compartido escenario con artistas nacionales como: Adrián Goizueta, César Meléndez, Esteban Monge, Manuel Monestel, María Prétiz y Rubén Pagura. Graduado de Ingeniería en Sistemas del ITCR. Ha recibido formación en guitarra, percusión y canto en la Escuela Municipal de Música de Paraíso. Labora como empresario y consultor internacional en el área de desarrollo de software. Suele publicar en línea en http://ismaelaranda.wordpress.com

Aranda Dixit:
Poesía indefinible
inpoetizable
Poesía ineludible
Ingrata


Poemas


CON PERMISO
No es para entrar que golpeo, golpeo para salir
Facundo Cabral
Con permiso, voy a salir
Dejo el juego, ya me cansé
Voy a donde mejor caliente el sol
o a donde mejor pueda calentar al sol
Posiblemente me quede sentado junto al camino
solo y libre
masticando una ramita de zacate
con una gran sonrisa de satisfacción en la cara
Como si me hubiera quitado una camisa de fuerza
o me hubiera escapado de un saco

ANTEPASADOS

El tiempo ha sepultado tantas vidas
tantos amores, prisas, cantos, deseos
tantas historias, tantos humanos, tantos como nosotros

Hoy me gustaría saber a quién se parecen mis manos
y no lo sé
De dónde proviene mi paso, mi forma de andar por el mundo
y no lo sé

¿Cómo saber si tengo la fuerza interior de mi abuelo
la propensión a la melancolía de mi bisabuelo
los ojos de mi tatarabuelo?

Me gustaría buscar en los rostros de mis antepasados
descubrir los rasgos que me perfilan por dentro y por fuera

He buscado sus nombres pero no dicen mucho
las fechas me hablan de nacimientos y matrimonios
pero la historia, la esencia, sigue perdida

Sentirse con raíces, pero no conocerlas, es vivir como una espora
sin saber de dónde se viene, sin saber a dónde se va

En este mundo —en este que conozco—
la muerte de mi abuelo me hizo pensar
que esta ventana de tiempo tiene sus orígenes cercanos
en simples hechos de la cotidianidad,
en noches de sexo que crearon esta pesada rama en la que hoy cuelgo
como un árbol sin fruto

El mundo es como un hotel
el aire, el sol y la tierra siguen
pero cambian los inquilinos

Mañana, algún descendiente se cuestionará lo mismo
sin conocer que alguien de su misma materia antes lo había sentido

Y todo esto acontece, sin poder más que vivir
y ser parte de esta intrincada escalera de seres humanos
que tienen a esta tierra por hogar


RECORRIDO (poemas cortos)

I
En el ducto de la ventilación
vive una golondrina
II
El viento seduce a las hojas y las alborota
las despeina
III
Entonces la luna se puso su traje más pequeño
y la noche quedó, con unos pocos astros atontados
IV
El presente es una sucesión de fotografías
miles de tomas se hacen cada vez que respiramos
V
Si algo puede salvar al mundo
no es la poesía, ni la música, ni la prédica:
es la solidaridad
VI
Veo a mi calavera
Baila Charleston
sobre mi tumba
VII
La suerte está afuera esperando, pero hay que ir a buscarla
Antes que se desmejore y enflaquezca
VIII
El arte es cierta forma de claustro
IX
Quisiera acompañarte en la caverna abisal del útero
entretenernos con las sombras y el sonido oceánico
del vientre
X
Si te fijas con detenimiento
notarás que en mi espalda están creciendo
unas breves articulaciones con plumilla
XI
Nada más virginal
y libre de prejuicios
que una hoja en blanco
XII
Quisiera encerrarme conventualmente
en el espacio cúbico de mi organismo
XIII
Jorge
en tu lecho
Gracias
por la poesía
XIV
¿Será posible escribir después de muerto?
XV
Me toca ahora ser
como la ropa doblada en los armarios
XVI
Él, que tenía una luz increíble
terminó convertido en arbusto seco
XVII
Uno debe liberarse de los lobos internos
que le muerden la niñez
XVIII
Hay rostros escondidos
en los árboles, en las rocas
en los mosaicos del piso
XIX
La música es el componente inmaterial
que le faltaba a la tierra
XX
Los goznes de la puerta
dejaron salir espíritus de siglos:
cuadrúpedos barbados te violaron
XXI
Vengo manchado de nostalgia
Buscando a los muertos entre los vivos


GUSTAVO SOLÓRZANO ALFARO


fotografía de Esteban Chinchilla

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Germán Hernández
Juan Carlos Olivas
Joan Bernal
Juan Hernández
Mauricio Vargas Ortega


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Luis Antonio Bedoya
Joan Bernal
Alí Víquez
Germán Hernández
Juan Carlos Olivas
Klaus Steinmetz


Vida y milagros

Alajuela, 1975. Escritor, editor y profesor. Actualmente coedita la revista electrónica Las Malas Juntas. Ha publicado los poemarios Las fábulas del olvido (2005), La múltiple forma del delirio (2009), La condena (2009) e Inventarios mínimos (2013); el ensayo La herida oculta. Del amor y la poesía. Una lectura del poema “Carta de creencia”, de Octavio Paz (2009) y la antología Retratos de una generación imposible. Muestra de 10 poetas costarricenses y 21 años de su poesía (2010).

 

Gustavo dixit:


“¿De qué escribís?
De la única materia
que poseo: decir palabras como
decir un ave
en pleno vuelo.”


Poemas
  
Instantánea (de un puente al atardecer, 5:45 p.m.)

Suspendida en el puente, una mujer lee poemas de tiempos idos. A su lado una niña descubre con sonrojo sus piernas. Como a cuatro metros, un paseante se detiene a contemplar el río. Por encima del puente un hombre cruza en su carro.

En otros lugares dos niños pelean por el fuego, manadas de elefantes descubren el invierno, centenares de mujeres caen de ciertos precipicios, unos cuantos ratones hacen fiesta en las cocinas, y ella, mujer detenida al borde del puente, no se percata de estas escenas.

El hombre sigue, avanza por el puente, doscientos metros y al final aguarda su madre muerta, su hermana que ha salido del colegio, una flor consumida en el asfalto.

Finalmente llega al otro extremo, y atrás, en medio del puente, se escucha un grito y algunos carros se detienen: la mujer que leía poemas se ha lanzado al vacío. Desde las letras de su nombre han caído al precipicio los versos más hermosos

¿o los más tristes?

Saluda a su madre, saluda a su hermana.
Se pregunta si alguna vez habrán leído un poema.



Cosas


*

Las cosas,
sus pesadas formas y contornos.
El aliento de los objetos
dibuja en mi cara un gesto impreciso
que no alcanzo a comprender.

Rodeo la casa de mis padres
para observar con cuidado
cómo se apilan los muebles,
las capas de pintura y las remodelaciones
que ocultan recuerdo tras recuerdo.
Recorro los jardines y a través de las ventanas
observo viejas fotos de familia.

El jardín de la casa grande ha cambiado.
Hoy sería más fácil limpiarlo,
recoger las hojas de los sábados,
encalar los troncos de los limoneros
injertados por mi padre
.
Sería refrescante cortar el zacate,
regar las plantas
y mover la mariposa
después de varias horas de olvido.
Pero todo eso es una ilusión,
como las cosas que apenas se insinúan
entre las plantas del jardín
y a través de las ventanas.

Los muebles, las capas de pintura, el zacate,
los troncos encalados y la voz de mi padre
adquieren una dimensión
que resulta
extraña cuando menos,
y que va formando nuestra vida
con el sentido ajeno de todas las cosas
que nos atisban e interrogan.


*

Ahora solo aspiro a reconocer
el tiempo en los objetos.
Saber que no son míos
y que yo mismo soy su sombra


Escena

Es un viernes de diciembre. Primer día de vacaciones. Afuera, el sol, que en varios días no asomó, brilla como si quisiera vengarse y no me animo a salir. Todo el día he estado en el sillón de la sala, leyendo. Solo me he levantado para comer o ir al baño. En el cuarto principal (el cuarto del fondo, en realidad) ella duerme todavía. Entre ambos hay una puerta y no estoy seguro de qué irá a suceder una vez que se abra.

Van cuatro días terribles. Nada más. Cuatro días. Y no hace cinco cogíamos desesperadamente y hacíamos planes para remodelar la casa, para que el cuarto del fondo dejara de estar ahí y pasara a ser el cuarto principal. Luego, no sé qué pasó. A veces sucede: el sol brilla, todo marcha y ella sale a pasear, y cuando regresa es otra, y entonces se vienen las crisis. A veces quiero pensar que se debe simplemente a algo que comió. A veces quiero ser ingenuo. A veces quisiera dejar que todo pase y acostumbrarme a las crisis. Una de vez en cuando no estará tan mal, a cambio de semanas de paz, sexo y planes. No lo sé. A veces tan solo quisiera correr, salir al sol, pero me quedo en el sillón, redacto esto, hago la siesta, imagino siempre que las cosas van a cambiar. De verdad que sí, de verdad que lo imagino.

Hasta que escucho el chirrido de la puerta.


ERIC MARTI


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Gustavo A. Chaves 
Andrea Mickus

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Alfredo Trejos
Mario León

Vida y milagros 

Nací en 1990 en Heredia y ahí vivo hasta hoy. Estudio sociología en la Universidad de Costa Rica. Empecé a escribir a los catorce motivado por el programa educativo de mi época  -literatura de hace dos siglos o más-, pero un día me aburrí y empecé a leer algo de filosofía y cosas mejores, así con los años leer ha sido lo único “productivo” que hago. Escribir, por otro lado, es algo que intento cuando no hay nadie cerca enseñándome su método. Mi evolución en este asunto, puede seguirse desde mi blog: http://eljardindebosch.blogspot.com/ , Ahí boto mis papeles. 

Martí dixit 

Escribir debería ser como hablar. Sí hay que decir algo, que cada quien lo entienda como quiera, la idea es no repetir.


Poemas 




EN LAS NOTICIAS

Balas perdidas
están apareciendo
no tan lejos de donde vieron la luz.

Los suertudos son peatones,
anónimos como quien tiró a matar
sin tener suerte,
que recibieron en la nuca el contragolpe
antes que su propio plomo
alcanzara el estómago de alguien.   

Y todos temen
por lo que en su momento han cazado
sin que estuviera en la lista.

Yo mismo a veces me entero
años después
de los muertos que estoy cargando,
pero ya he estado
desarmado en varios de mis destinos,
quieto, casi de espalda a la pantalla
donde ahora las imágenes son terribles.

Algunas víctimas nunca quebraron un plato
aunque lo desearan más que la lotería
y hoy no están ni vivos ni muertos.

 De cierto modo nada ha cambiado.
Cuando esta lluvia acabe
todos seguirán con sus cuentas pendientes.

Yo mismo pienso dar unos tiros al aire
en los próximos comerciales.  




CALAMARI UNION

Frank se roba un tranvía
subterráneo
y se pasea del norte al sur
de la ciudad.

Al salir
el conductor le dispara en la espalda
dos veces,

pero Frank es un monstruo
de diecisiete vidas
y dieciocho cabezas

que pelea con carniceros,
amanece en el cine
sin un centavo,

viaja en coche fúnebre,
y solo quiere atravesar Helsinki
una noche 
para hundirse con ella,
su alcohol, un bus
y toda la tristeza de Finlandia
en lo más frío de sus lagos.

Pero Frank
es devuelto por la corriente
sin más remedio
para saludarse al desayuno
con los lentes puestos.

Ya sabe que así despertará
cada vez con menos vidas
y no le importa,

el primer Frank
no se quejó demasiado
ni le disparó a nadie

solo fumó un poco
para quedar sin aire en los pulmones.

Frank es un chico malo
que llega para romper juguetes,
se abandona por mujeres
que no entienden sus frases,
pero dicen ir a Eira,

el barrio rico del sur
donde según Frank
nadie ha construido una casa
hasta ahora.

El Dorado de dieciocho tipos
que odian a las secretarias,
roban comida, viven como reyes,

hacen discursos
y pagan caro lo que no cabe


en sus bolsillos.        



LA MUERTE BLANCA



La muerte blanca
ha coincidido con otras fechas
y con la muerte de algunos teléfonos
o temas de conversación.

La Muerte Blanca
también fue un francotirador finés
que en unos meses
aprendió a masticar la nieve
para que su aliento no lo delatara
en la mira del enemigo,

que apuntaba cerrando un ojo
y mató a quinientos rusos
antes de que una bala perdida
le destruyera parte de la cara.

La muerte blanca puede ser muchas cosas,

un cáncer con hambre de si mismo,

desconfiar de lo que logran los tachones
aunque sean palabras que vamos a repetir
para nada,

un cáncer que empollan los insomnes
y los soñadores
a la hora del desayuno,

la ceniza
en que ya no se levanta alguien
incapaz de estrellarse después
en los andes y en la sopa,

un disparo que parte a la noche en dos.

De un lado
los buses que en su último recorrido
pasan bajo los semáforos en rojo

y del otro
el frío
la dificultad para armar frases,
la facilidad para darse por congelado
en la memoria de otros,

pero sobre todo
el silencio
con que aparecemos en la mira
de quienes no conocemos tanto
para esperar que aprieten el gatillo
antes de que tragar
sea como llevar saliva en cubos
a vasos o páginas
donde olvidar es una errata necesaria,

y donde La muerte Blanca
buscando movimientos en falso
en el paisaje
trata de respirar poco.

POTENZONI

(Foto: Esteban Chinchilla)

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Esteban Chinchilla 
Cristina Ramírez 
Joan Bernal 

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Allí Primera
Roig Fernando
David Cruz 
Alfredo Trejos 
Felipe Granados 
Joan Bernal 

Vida y milagros 
Potenzoni. 12 de junio de 1974. Desamparados. Un tipo sumamente sociable, aunque se rumora entre algunas mujeres que dormir a su lado es todo un infierno, tomando en cuenta que ronca como ferrocarril de principios de siglo (comprendemos por qué lleva tanto tiempo solo). Fan de Slayer, de Joaquín Sabina y de los Misfits. Es, como dice su buen amigo Carlitos Porras, “un poeta visceral” (de vísceras, ustedes entienden). Los editores de Afinidades Electivas lo han visto correr hacia Cartago entre los romeros del 2 de agosto, a la altura de Curridabat, recién bañado y perfumado, como si lo viniera persiguiendo La Llorona (con quien a menudo tiene sueños inquietos).

Potenzoni dixit 
“Ya estoy muy viejo para esto. Ya va siendo hora de que madure. Más bien, gracias por aguantarme; o como dicen en Alcólicos Anónimos, se les agradece... la tolerancia”.

Poemas 

ÉL ÁNGEL DE LA MUERTE
(Monarca del Reino de las Odontólogas)

Y de pronto que siento
unas molestas cosquillas
desde la bragueta hasta la coronilla
y descubro que tengo ladillas
y me rasco y me afeito y me corto
sólo me faltaba ya
tener un aborto.
-Joaquín Sabina.

El dolor era insoportable, algo así como tener goma, asma y gonorrea al mismo tiempo, y la anestesia no daba efecto, la anestesia o lo que me hubiera inyectado... ron, amoníaco, jarabe para la tos, Hi-C, nitrógeno líquido o sustituto de azúcar.

Y si por la víspera se saca el día, como dice un amigo, la ausencia del adormecimiento en mi quijada me hizo saber que me iba a llevar el carajo.

La vara es que esto me dolía en puta. "¡Eso le pasa por no ir a misa!", diría mi tío Manolo. Pero sin importar si mi tío tenía razón o no, la cuestión es que el dolor que sentía era algo peor que cuando la gringa se fue sin decirme adiós. Pero sea como sea, prefiero una novia sin sentimientos que una doctora sin corazón. Recordé entonces cuando me comentó que hizo su tesis en Cuba. Sí, ¡pero para mí que fue en Guantánamo!

Empecé a gritar como Tom Araya y no dio el resultado que yo esperaba. Así que no soporté más...  Empecé a llorar. Lloré como jamás lo había hecho, y entonces ella, la más linda de todas las odontólogas y quizá la más sanguinaria también, no hizo nada, realmente nada.

Yo espera de ella aunque fuera unas palabras de aliento:

1) Tranquilo. Ya vamos a terminar. Te pondré un poco más de anestesia y en cinco minutos continuamos.
2) Hemos terminado. Aquí está este vaso de agua y este par de pastillas. Arcoxia 800mg. Lo mejor contra el dolor en toda la industria farmacéutica.

O en el peor de los casos:

"Aguantá pendejo. Dejá de llorar. Comportate como un hombre. ¿Qué creés, que esto es cine y que estás viendo Titanic? ¡Gallina! ¿Qué, no tenés pelos en el pecho? Si querés te regalo una falda, mujercita. ¿Y así esperás tener novia? A las mujeres nos gustan los hombres bien machos, no los cobardes... ¿Va a seguir? ¡MARICÓN!
 

OBITUARIO 

Amor, ¿qué tal si me muero?
¿Qué tal si me muero
y reencarno
en un asesino a sueldo
o en un niño que vende dulces y bolígrafos
o en un traficante de órganos
o peor aun
en una pared
                  sin un solo grafiti?


LAS LETANÍAS DE SATANÁS

¡Oh tú, SATANARIAS!, emperador de la oligarquía
que a los ricos, gamonales y terratenientes
rindes pletesía
privatizador de los bienes del Estado
sé bien que tu pueblo nunca te ha importado.

Tú, que crees que todo lo sabes
¡Oh, gran señor de las transnacionales!

¡Oh, SATANARIAS, ten piedad de nuestra creciente pobreza!

Tú, que nos regalaste un Estadio Nacional con donaciones
ahora abrirás los mares
para que China haga negocio con el aleteo de tiburones.

Tú, que quieres desmantelar un banco estatal
por eso metiste a Papá Pitufo
para dejar el banco sin capital.

¡Oh, SATANARIAS, ten piedad de nuestra creciente pobreza!

Tú, gran príncipe servidor del mal
quieres hacer del dólar la moneda nacional,
cuando el último árbol tú hayas talado
bajo el cielo abierto de una mina
en un trono serás consagrado.

¡Oh, SATANARIAS, ten piedad de nuestra creciente pobreza!

Tú, que detestas a la gente valiente
quieres convertir esta tierra
en un gigantesco call center.

Tú, cuya arrogancia nadie ha superado
ni siquiera el mediocampista Wálter Centeno
dime a cuántos campesinos has dejado sin terreno.

¡Oh, SATANARIAS, ten piedad de nuestra creciente pobreza!

Tú, que destituiste a la Junta Directiva de JAPDEVA
y a cambio no les diste ni una cucharadita de jalea.

Tú, que siempre estás rodeado
de un montón de ratas serviles
que ni en broma se ganarían la vida
trabajando honradamente como albañiles.

Tú, SATANARIAS, que obras inconclusas inauguras
jamás caminarías solo por la Calle de la Amargura.


(Sin título) 

Injurias
dolores de cabeza
el diario de ayer
un papel escrito a mano
una hoja de afeitar sin ser usada
esas dudas de más
que cada día ganan terreno
esta ironía
tan llena de tristeza
ese fuerte sabor a olvido
la melancolía
que es lo mismo que la derrota
el quinto café sin azúcar
el cenicero
lleno de colillas
y mi salud que empeora
día con día.

Es lo poco que me queda,
para que lo sepas.